lunes, 9 de noviembre de 2015

5- UN MÉTODO DE LIMPIEZA PSIQUICA DEL CUERPO Y EL AURA


         Las bases para entender la limpieza energética del campo magnético o aura son ofrecidas en el siguiente enlace: http://cristo-mensajes.blogspot.com/2014/12/la-limpieza-del-campo-magnetico.html

Se aconseja leer primero esos escritos, antes de adoptar el siguiente método, para una mejor comprensión de cómo funciona una limpieza psíquica y en qué planos trabaja.


         Para quienes se lleven bien con los ritos y las fórmulas (oraciones, afirmaciones, invocaciones, etc.) he aquí un sencillo y eficaz método de limpieza y liberación psíquica. Puede servir para expulsar formas de pensamiento, formas astro-mentales, y energías más densas aún, de tipo etérico, que son las que mayormente afectan al cuerpo físico denso con malestares de todo tipo. Las causas de que esas energías lleguen a nuestro campo magnético y lo afecten pueden ser variadas, y están tratadas en el libro sobre “Autodefensa Psíquica” (a la derecha del blog, hacer ‘clic’ en descargar).
         Vayamos entonces al método.

         En primer lugar debe el practicante entender que cada frase o símbolo empleado es como un símbolo o talismán de poder psíquico-espiritual. El sentido de la señal de la cruz produce un efecto espiritual liberador siempre que se utiliza. No hablamos aquí de la cruz del calvario, sino de la cruz de 4 lados iguales que representa a los 4 elementos (fuego, aire, tierra y agua) y a los 4 puntos cardinales. Esta cruz representa al equilibrio de los 4 elementos y  la orientación de la vida material bajo la regencia del Espíritu. La señal de la cruz pone a los elementos y a la materia bajo la autoridad del Espíritu Divino Universal. Con esta sola comprensión, la sola señal de la cruz sería suficiente para exorcizar y liberar, pero puede ser reforzada la acción con afirmaciones, como veremos a continuación.

1.      Sentarse cómodamente, con la columna erecta. Respirar pausada y profundamente varias veces, sabiendo que esta es una meditación de limpieza y liberación. Cada paso a dar debe ser tranquilo, darse el tiempo necesario, y hacer pausas de silencio entre un paso y el siguiente. (No olvidar que esta no deja de ser una meditación; todo debe ser con tranquilidad, expectación interior, y sin olvidar que los ‘silencios’ son tan importantes como las afirmaciones. Fluir naturalmente. Con la práctica diaria el ritmo interno se logrará mejor y más efectivamente.)
2.     Centrando la atención en el centro del pecho, decir (mentalmente): Yo te exorcizo criatura del agua, del fuego, del aire y de la tierra para que te libres de todo mal y dejes entrar solo el Bien, así como entró Cristo a Jerusalén. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”. Al decir la última parte de la oración hacer mentalmente la señal de la cruz 3 veces sobre el pecho (centro cardíaco).
3.     Proceder con la misma oración y con las 3 señas de la cruz, pero esta vez centrando la atención en el plexo solar (encima del ombligo).
4.     Realizar una tercera vez la oración, centrándose en la nuca, o base del cuello, a la altura del centro laríngeo.
5.     Al finalizar con los 3 pasos anteriores, ver con la imaginación al huevo áurico lleno de energía de luz que rodea al físico, y decir: “Yo te exorcizo y, liberándote de todo mal, te consagro a la Gran Obra del Bien; en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”. Esta última oración termina de liberar al campo magnético de toda influencia maligna o dañina que pueda haber.
6.     Luego quedar en silencio meditativo, dejando quela energía psíquica-espiritual termine su proceso, o se puede imaginar un gran Fuego Violeta que va compenetrando todo el cuerpo físico y el aura purificando y quemando toda imperfección; (con unos instantes es suficiente). Este Fuego Violeta no solo quema las energías psíquicas invasoras, sino las propias energías psíquicas, de las propias creencias, emociones y/o hábitos insanos, que aún debemos superar.
7.     Respiraciones pausadas y profundas al finalizar afianzarán la nueva vibración.

Al practicar esta meditación liberadora se pueden sentir en el transcurso  efectos sintomáticos de diversos tipos, especialmente si hay infecciones psíquicas. Pueden venir dolores de estómago que no estaban (signo de que está actuando la energía liberadora, al remover la enquistada); se puede sentir energía en forma de escalofrío, calor, vibraciones en diferentes zonas del cuerpo, calor en las manos, etc. No sería raro que en forma natural y no forzada, al final de la meditación se dibuje naturalmente en el rostro una leve sonrisa, la cual viene desde el interior; una sonrisa no buscada y aparentemente sin causa consciente. (Quien escribe lo vivió, y por eso lo dice…).
A veces es necesario insistir diariamente sobre este tipo de meditación liberadora, especialmente cuando existen ataques psíquicos, que se perciben en el cuerpo y en estado del ánimo patentemente. El estudiante debe aprender a reconocer cuándo los síntomas físicos y/o anímicos provienen de sí mismo, es decir que forman parte de movimientos de su propia psiquis, y cuándo provienen de fuentes psíquicas foráneas. Esto no es fácil, y requiere de atención y autoconocimiento. Es un camino de autoobservación, estudio de estos temas, y reflexión permanente.
 

         

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